ENTENDER NUESTRO ESTADO PSICOLÓGICO COMO UN LUGAR

Este texto es un resumen de la reflexión del psiquiatra Maurice Nicoll (1884-1953), recogida en el libro: “Comentarios psicológicos sobre las enseñanzas de Gurdieff y Ouspensky”, capítulo “Nuestra vinculación con el espacio psicológico. Estado=Lugar”. Adaptada y ampliada con algunas preguntas y comentarios para que acompañen tu entrada en el Año Nuevo.

Maurice Nicoll nos propone apreciar la diferencia entre dos lugares diferentes en los que transcurre nuestra existencia:

Es obvio que una persona viviente en cuanto a su cuerpo físico, visible, debe estar en algún lugar determinado del espacio físico. Pero a no ser que se reflexione sobre esta cuestión, no es tan obvio que todos estamos al mismo tiempo en algún lugar determinado del espacio psicológico…”

Es decir, en un determinado estado interno que él nos invita a llamar LUGAR.

“Estado es lugar en ese invisible reino interior que es el espacio psicológico”

Gracias a nuestros sentidos, puedo ver dónde estoy (y dónde están los demás) en el espacio visible, incluso conocer con claridad cómo es ese espacio/lugar e intervenir en él.

Pero, ¿qué ocurre con el espacio invisible en el que estamos viviendo al mismo tiempo?.

Nicoll considera la importancia de adiestrarnos para que observemos dónde estamos internamente: Entrenarse en ver dónde estoy y cómo es ese lugar en el espacio invisible, cuál es mi estado y por lo tanto las características de mi hábitat interno.

Sea cual fuera el lugar en el que está, está interna, psicológicamente, en un cierto lugar. Este debe llegar a ser tan real para usted como el lugar que le correspondería en el espacio exterior, donde al menos nos enseñan a no andar por la basura y el barro…”

Y añade:

“Podemos vivir físicamente en la comodidad y psicológicamente en un lugar desdichado que, si fuera representado por el espacio invisible, nos horrorizaría y trataríamos de escapar en seguida”.

Me gustaría señalar aquí que si bien sucede que estos dos espacios diferenciados no son independientes sino que reciben influencias recíprocas el uno y el otro (externo e interno), es verdad que podemos mantener una gran distancia entre los dos: Puedo estar en un espacio/lugar visible (que sería aquel que los demás sí pueden ver y reconocen de mi: trabajo, hogar, interacciones sociales, eventos en los que participo) cómodo, bello, exitoso, etc. pero al mismo tiempo vivir psicológicamente en muy mal lugar interno.

Así por ejemplo: participo de una cena familiar con mi mejor cara, desempeño mi trabajo con éxito y hago todo lo que se supone que hay que hacer en él, trabajo en tareas y objetivos, pongo una foto en redes sociales en un lugar espectacular, tomo una cerveza con amigos y sigo la conversación y las risas con normalidad, me preocupo de preparar y hacer un gran ruta de viaje u organizar un buen evento y recibir a mis invitados, familiares o clientes. Pongo mucha energía en que todo salga bien en ese evento para los demás, o en mi negocio, o en la relación con un amigo, me entrego a esa parte de la realidad, al margen del sentido que tenga para mí internamente, de cómo esté la parte invisible o incluso a costa del precio que esté teniendo eso para el lugar invisible que habito, mi hábitat interno.

Por ello te animo a reflexionar en torno a estas preguntas:

1. ¿Puedes distinguir entre el lugar visible e invisible que existen simultáneamente en este momento? Respóndete ahora: ¿Cuál es el lugar visible en el que estoy? Y, ¿cuál es el lugar invisible en el que estoy?

Te recuerdo:

El Lugar Visible podría corresponder por ejemplo a: esta habitación, este parque, esta oficina, esta cara mía, estas labores o tareas que desempeño, etc.

El Lugar Invisible podría corresponder por ejemplo a: el estado de mi sistema nervioso, pensamientos y mecanismos mentales, emociones, heridas psicológicas, sensación interior percibida, etc.

2. ¿De cuál de estos dos lugares me estoy ocupando principalmente?, ¿En qué logros pongo más mi energía, en los que son visibles por otros o en los invisibles?, ¿A qué doy más importancia: a cómo se resuelven y quedan las cosas en el exterior o en mi interior?

¿El espacio exterior (lo que sucede fuera, lo que se ve, el lugar en el que estoy, lo que elijo hacer visiblemente) está al servicio de nutrir y mejorar mi espacio interior, es decir, de crear o mantener un buen hábitat interno?

¿O es al revés?, ¿Creo un buen hábitat externo, lo que se ve, a costa de mi hábitat interno?

¿Cuido de que haya un buen equilibrio entre ambos lugares que habito y una buena influencia recíproca entre ambos?

3. ¿Me ocupo de lo invisible suficientemente? ¿Cómo sería ocuparme del lugar invisible, tanto como me ocupo del visible (o más)?

¿Cómo creo y cuido ese hábitat interno?

Y si vives habitualmente en un mal lugar interno:

  • Primero, conócelo, obsérvalo, empieza a ver dónde vives: Párate a sentirte internamente y crea una imagen del lugar que habitas en ese instante.

Dice Nicoll:

“Supongamos que sus pensamientos son estrechos y que al instante se haya físicamente en un calle estrecha”.

¿Cómo sería tu espacio psicológico ahora mismo, si creases una imagen de ese lugar, si fuese representado como un espacio físico visible y real?:

¿Un callejón oscuro, un laberinto, un mar, una plaza, con qué colores y elementos, qué personas, es espacioso, ordenado o desordenado, ruidoso…?

Ocúpate de este espacio, redirige el foco de tu atención de vez en cuando hacia ti mismo/a. Permanece en ti, presente, con consciencia de ti a la par que estás en el mundo.

  • Recuerda que nuestro cuerpo y nuestro hacer (acción) están en el espacio visible pero nosotros vivimos en un lugar invisible a los ojos de los demás. De ahí también la importancia de este segundo paso: compartir el lugar psicológico en el que estamos con los demás, aproximar nuestro espacio psicológico al de otros…
  • Además siempre puedes emprender un viaje para llegar a nuevos lugares invisibles, en ese sentido todo proceso psicoterapéutico o práctica espiritual puede ser un camino hacia algún NUEVO LUGAR.

Buen camino para este 2021

3 comentarios en “ENTENDER NUESTRO ESTADO PSICOLÓGICO COMO UN LUGAR”

  1. Muy interesante y curiosa esta reflexión.
    Gracias Isabel , porque con ella , recordarnos la importancia del espacio interior que en muchos momentos , no es proporcional a la importancia , y tiempo que le dedicamos al exterior , olvidándonos de que si el espacio psicológico no está en calma y en paz , nunca estará el visible.
    Echo de menos mis ratos para cuidar mi espacio interior en tu consulta.

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