Una mirada comprensiva y transformadora para los miembros de la familia.

Terapia familiar

Una mirada comprensiva y transformadora para los miembros de la familia.

Terapia familiar

Una mirada comprensiva y transformadora para los miembros de la familia.

Terapia familiar

La terapia familiar es adecuada cuando:

La psicoterapia familiar que ofrecemos, y con más trayectoria y reconocimiento, es la de enfoque sistémico. Con la sistémica comprobamos que ciertas modificaciones en las relaciones familiares resuelven emociones y comportamientos problemáticos en algunos o en todas las personas implicadas. 

La psicoterapia familiar que ofrecemos, y con más trayectoria y reconocimiento, es la de enfoque sistémico. Con la sistémica comprobamos que ciertas modificaciones en las relaciones familiares resuelven emociones y comportamientos problemáticos en algunos o en todas las personas implicadas. 

Terapia Familiar con Psicología y Relaciones Humanas en el Aljarafe. Foto de Roman Kraft

La terapia familiar es adecuada cuando:

● La sanación de una persona necesita o se ve beneficiada por  la participación en el proceso terapéutico de miembros de su familia (especialmente en los casos de menores cuya bienestar y salud depende de sus mayores).
● Se producen conflictos, graves y/o reiterados, en las relaciones intergeneracionales, generalmente entre padres e hijos/as, sin que los participantes encuentren soluciones (peleas, distanciamientos, agresiones…).
● Los miembros de la familia tienen dificultades de comunicación, dándose una situación de distancia en relaciones que se desean cercanas y amorosas.
● Se manifiestan problemas en los procesos de independencia y emancipación de los hijos/as.
● Aparecen dificultades relacionales tras procesos de separación o divorcio, o de reconstrucciones familiares (nuevas parejas de los progenitores).
● Acontecimientos importantes (enfermedades, adicciones, desplazamientos geográficos, duelos…) inciden de manera perturbadora en las relaciones familiares.
● La familia necesita asesoramiento para planificar y actuar en situaciones novedosas o de especial dificultad (orientación académica en los hijos, decisiones laborales, nuevos hijos/as…).

La psicoterapia familiar que ofrecemos, y con más trayectoria y reconocimiento, es la de enfoque sistémico. Con la sistémica comprobamos que ciertas modificaciones en las relaciones familiares resuelven emociones y comportamientos problemáticos en algunos o en todas las personas implicadas. 

La terapia familiar es adecuada cuando:

● ​La sanación de una persona necesita o se ve beneficiada por  la participación en el proceso terapéutico de miembros de su familia (especialmente en los casos de menores cuya bienestar y salud depende de sus mayores).

● Se producen conflictos, graves y/o reiterados, en las relaciones intergeneracionales, generalmente entre padres e hijos/as, sin que los participantes encuentren soluciones (peleas, distanciamientos, agresiones…).

● Los miembros de la familia tienen dificultades de comunicación, dándose una situación de distancia en relaciones que se desean cercanas y amorosas.

● Se manifiestan problemas en los procesos de independencia y emancipación de los hijos/as.

● Aparecen dificultades relacionales tras procesos de separación o divorcio, o de reconstrucciones familiares (nuevas parejas de los progenitores).

● Acontecimientos importantes (enfermedades, adicciones, desplazamientos geográficos, duelos…) inciden de manera perturbadora en las relaciones familiares.

● La familia necesita asesoramiento para planificar y actuar en situaciones novedosas o de especial dificultad (orientación académica en los hijos, decisiones laborales, nuevos hijos/as…).

El sistema familiar (de ahí el adjetivo “sistémico”) funciona como una interacción e interdependencia constante entre los miembros de la familia, tan poderosa que incluso después del final de la convivencia, cuando los hijos/as se independizan, éstos pueden estar siguiendo los guiones de la familia inconscientemente. Descubrir el “molde” en el que se desarrollan los miembros de una familia es descubrir el sentido de sus patrones relacionales (lo que les estás pasando y como se tratan o relacionan), de sus expectativas y creencias, de sus anhelos y ambiciones, y también los sinsentidos que a veces entorpecen sus vidas.

En los tratamientos de niños y adolescentes, el enfoque familiar sistémico agiliza la búsqueda de soluciones,

pues la colaboración de padres (y a veces otros familiares) enriquece las perspectivas desde las que se aborda la dificultad, ampliando las posibilidades de acción y solución.

“Comencé como profesional con la Terapia Familiar Sistémica. Después de un primer impacto confuso, el descubrirla y comprenderla (algo que me llevó años) fue toda una conmoción personal, como si lo oscuro se iluminara y tras el automatismo de comportamientos aparentemente indescifrables en la familia se revelaran motivos claros, a veces desgarradoramente claros. Fue también el descubrimiento del poder del amor, y del amor “ciego”, porque con frecuencia descubrimos que conductas amorosas y bienintencionadas en miembros de la familia, lejos de producir los efectos positivos esperados, dan lugar a problemas o conflictos”.

El sistema familiar (de ahí el adjetivo “sistémico”) funciona como una interacción e interdependencia constante entre los miembros de la familia, tan poderosa que incluso después del final de la convivencia, cuando los hijos/as se independizan, éstos pueden estar siguiendo los guiones de la familia inconscientemente. Descubrir el “molde” en el que se desarrollan los miembros de una familia es descubrir el sentido de sus patrones relacionales (lo que les estás pasando y como se tratan o relacionan), de sus expectativas y creencias, de sus anhelos y ambiciones, y también los sinsentidos que a veces entorpecen sus vidas.

En los tratamientos de niños y adolescentes, el enfoque familiar sistémico agiliza la búsqueda de soluciones,

pues la colaboración de padres (y a veces otros familiares) enriquece las perspectivas desde las que se aborda la dificultad, ampliando las posibilidades de acción y solución.

“Comencé como profesional con la Terapia Familiar Sistémica. Después de un primer impacto confuso, el descubrirla y comprenderla (algo que me llevó años) fue toda una conmoción personal, como si lo oscuro se iluminara y tras el automatismo de comportamientos aparentemente indescifrables en la familia se revelaran motivos claros, a veces desgarradoramente claros. Fue también el descubrimiento del poder del amor, y del amor “ciego”, porque con frecuencia descubrimos que conductas amorosas y bienintencionadas en miembros de la familia, lejos de producir los efectos positivos esperados, dan lugar a problemas o conflictos”.
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