Nada, reparación y escucha

Jenny Odell en su libro “Como no hacer nada. Resistirse a la economía de la atención” habla de los espacios de parada «no productiva». Y aquí hago una toma de notas a modo de resumen, breve y personal, de una de sus páginas.

Odell menciona dos regalos del no hacer nada que, a su vez, son herramientas para vivir.

Es decir, que disponer de periodos y espacios de no hacer nada, te sirve para vivir (e incluso para vivir produciendo).

Aunque es probable que creas o sientas que esos momentos te “bajan y excluyen de la vida”, porque en ellos aparece la sensación de perderse algo, no alcanzar algo, quedarse fuera, atrás, descuidar, etc. Y percibido así, te alarmas y quieres huir de ese espacio de “no productividad”, en el que te “quedas al margen”. Pero esto solo es momentáneo. En el fondo te ayudan a hacer verdadera inmersión en la vida. Porque te ofrecen reparación y escucha.

-La REPARACIÓN entendida como autocuidado. Como lo que básica y verdaderamente es el cuidado de una misma y que Audre Lorde lo matizaba así de bien: “Cuidar de mi misma no es malcriarme, es PRESERVARME”.

Esta aclaración es fundamental actualmente ya que autocuidado se ha convertido en hashtag y concepto comercializado con el que se le llena la boca fácilmente a todo el mundo y en montón de actividades estereotipadas que bien lejos nos tienen de saber qué es realmente cuidarse para cada cual. Me temo que autocuidado no son mimos, premios y arrumacos, es profundo, básico y puede ser (muy) incómodo (en esta sociedad).

-La ESCUCHA entendida como percepción y receptividad: “No hacer nada es permanecer inmóviles para poder percibir lo que en realidad está ahí”, dice Odell. Y suma a su exposición una cita de Gordon Hempton: “El silencio no es la ausencia de algo, sino la presencia de todo”

Propone por tanto revisar el miedo a la exclusión (ese perderse algo, no llegar, no conseguir…) y acercarse a contactar con la necesidad de la exclusión, ocasional. La necesidad (personal y colectiva) que experimentamos de perdernos algo, de dejar algo, cuando la actividad y la estimulación es excesiva.

Resumiendo en palabras de Jenny Odell:

“Existe un tipo de nada que es necesaria para acabar haciendo algo”.

Yo añadiría que la habituación a esos espacios de no hacer pasan también por un trabajo corporal de adaptación y flexibilización de nuestra fisiología, ya que será nuestro sistema nervioso el que nos de la señal de alarma e inquietud y al que tendremos que atender para que navegue seguro y plácido por estos territorios menos frecuentados

2 comentarios en “Nada, reparación y escucha”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *