NIDRA

¿Qué es YOGA NIDRA?

Un descanso consciente, que combina:

Relajación profunda (deshacer tensión a todos los niveles).
Y meditación guiada que acompaña hacia estados de conciencia similares a lo del sueño profundo y los intermedios entre sueño y vigilia (liminalidad).

Esto permite percibir y experimentar los fenómenos y elementos propios de estos estados corporales y de conciencia.

Siguiendo el mismo procedimiento y curso que realizan nuestro organismo y psique, de manera natural, para descansar y dormir.

Por ejemplo: La actividad cerebral pasa de la predominancia de ondas beta (acción, exterior) a ondas alfa (calma mental, atención). Y la actividad del sistema nervioso pasa de la predominancia de la rama simpática (acción, alerta, estrés), a la rama parasimpática (relajación, conservación de energía, digestión,conexión, seguridad). Activamos así los sistemas de los que disponemos para la reparación de energía y regulación del sistema nervioso.


La estructura y los recursos que se emplean para facilitar este proceso, se alcance o no el estado de nidra, son en sí mismos beneficiosos y pueden combinarse con otras herramientas terapéuticas (como el trabajo con opuestos). De manera que la práctica per se tiene el potencial de convertirse en descubrimiento y entrenamiento de recursos de regulación y autoindagación.


No implica ningún tipo de actividad física, aunque en occidente tenemos asimilada la palabra yoga (unión) al ejercicio físico. La inactividad es la base de esta práctica que se realiza tumbada (en horizontalidad, en la cama, colchoneta o esterilla) y desde un estado de máxima comodidad. Recogiéndonos y situándonos de una forma cuidada y gustosa.

El cuerpo es igualmente el protagonista o pasaje de entrada hacia esa unión (conectar) ya que partimos de la sensación sentida y la respiración (sin esfuerzo). Desde ahí accedemos a un estado fisiológico más regulado que permite la relajación a otros niveles, la conexión y contemplación.

Su impacto más frecuente o inmediato (y por el que es más conocido esta práctica) está en la mejora de calidad del descanso nocturno y la reducción de tensión y estrés (activación simpática).


Realmente qué es y qué me aporta puede ir mucho más allá. Y es algo que se debe responder cada persona desde su propia experiencia, dejando que la práctica continuada le vaya desvelando para qué le sirve y qué significa esa parada para cada cuál.


El “viaje” en cada sesión es único y diferente: guiado con palabras diferentes (no es algo mecánico y repetitivo, a pesar de seguir una estructura) y sucede siempre en un estado psico-corporal diferente: las aportaciones son variables y se van descubriendo conforme se va desplegando la experiencia en cada ocasión.

 

A modo general conocemos estos beneficios y efectos:

 

  • Accedemos a tener una experiencia de nosotros mismos y nuestra existencia más amable, ligera e incluso gozosa. Acercándonos a la que se le conoce como nuestra naturaleza auténtica, lo que en esencia somos (la relajación de la mente y el cuerpo supone un descenso de la actividad del ego y neurosis y desidentificación con ello).

En este estado emerge de manera natural una de sus cualidades inherentes la ecuanimidad que permite que sea todo tal y como es.

  • Accedemos así a una conciencia testigo, más ecuánime y calmada. Que puede observar la experiencia, permitiendo el curso de la misma. Por lo que la práctica continuada amplia esa presencia y capacidad para estar con lo que nos sucede/sentimos. Sensación de más espacio interno (espaciosidad) que recibe y observa la experiencia.

En estos estados hay espacio para el procesamiento (”digerir”) y la creatividad, debido al menor control del ego y la lógica.

  • Nos regula cargándonos o descargándonos, según la necesidad del organismo en el momento. La relajación es la contraparte de la acción. Toda acción conlleva uso y movilización de energía, la activación de la rama parasimpática es el medio natural para la reposición de la energía o la descarga del exceso.

 

  • Nos familiarizamos con el modo parasimpático y así lo vamos haciendo más accesible a nuestra vida (facilitando todos los procesos que están mediados por él: sueño, digestión, respuesta sexual, conexión…)

 

  • Mejora el sueño porque ofreces a tu sistema la capacidad de recordar el camino natural para acceder a él. Ayuda a poder transitar poco a poco con más calma y seguridad estados de freno y relajamiento. Porque para poder dormir bien durante la noches es necesario descansar bien durante el día (aunque parezca paradójico)

 

  • Los estudios de neurociencia verifican como la práctica meditativa, de atención plena, aporta importantes beneficios para la salud física y mental, teniendo incluso efectos reestructurantes en el cerebro (en corteza prefrontal y amígdala).


Es una práctica sensible al estés cotidiano y al trauma. Acompaño siguiendo los principios de la teoría polivagal para la búsqueda del estado ventral, promoviendo la práctica en seguridad. Aprender a estar en quietud y seguridad (sentida como calma y comodidad) es un camino gradual esencial en los procesos de recuperación de trauma o en general en personas cuyo sistema nervioso está más comprometido y les resulta más alarmante el contacto con sus sensaciones y estados internos.

 

Feliz aquel que, tras dilatado vagar,
pudiera como el viejo Ulises variar el rumbo,
poner al fin proa a casa, primer manantial,
y, curtido y en sazón, plantar su sueño profundo.
 
May Sarton

Si quieres practicar tienes aquí enlace para inscripción en próxima sesión: 

LA PARADA EN FEBRERO

Y puedes solicitar más información en psi.segura@gmail.com

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